La crítica sobre los impacto que hace tiempo expresaba en un artículo la Bilboko AHTren Aurkako Asanblada, sigue siendo válida certera… Ahora si no lo paramos, parece que nos lo intentarán proyectar a la Rioja Alavesa. Cuatro proyectos y el mas barato en financiación, pero brutal e inadmisible por su impacto, social, cultural, ambiental y económico.

“Obviamente, estas grandes obras producen un impacto ecológico desmesurado. El TAV es destructivo porque: para alcanzar la velocidad punta (a día de hoy, entre 300 y 350 km/h) exige un trazado casi rectilíneo, lo cual requiere túneles y viaductos, con la destrucción que ello implica; a su vez, el ancho de vía necesario es mayor, es decir, devasta más superficie (o más espacio, en el caso de un túnel) que una vía normal; consume mucha más energía para vencer la resistencia del aire, lo que se utilizará para legitimar la existencia de todo tipo de centrales de energía, por muy nocivas o peligrosas que sean; contamina precisamente por la circulación continua de esa energía a lo largo de cables de alta tensión; parte en dos los ecosistemas locales atravesados por el trazado; los pueblos situados en el medio del trazado del TAV que no disponen de estación pasan a ser virtualmente inexistentes, por lo que las empresas situadas en ellos tienen que trasladarse a los centros urbanos con estación (fenómeno de metropolitanización), lo que acelera la despoblación del campo; estos centros urbanos someten a las poblaciones de su entorno para convertirlas en áreas de servicios subordinadas; profundiza la pérdida de autonomía de las poblaciones al centralizar la producción de recursos…”